Impotencia.

No te obligo querido amigo
a que veas el llanto que mis ojos derraman,
ni deseo culparte de que te marches
del camino que sigo,
es tu senda individual e inquietante
buscando siempre lo que amas,
me sacrifico saliendo de tus huellas
aunque no esté contigo.



Volverás porque la amistad
cuando es sólida, nunca se termina,
documenta esos ayeres en el corazón
y la inmortal alma,
sé que pronto estarán dos pares de huellas
porque mi ser lo adivina,
lo presiente querido amigo,
anhelando que por fin tengas calma.